A raíz del Auto dictado ayer por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº3 de Donostia-San Sebastián y de las declaraciones realizadas por el alcalde, desde Hondarribiko Alardea queremos aclarar lo siguiente:
- Sobre el Auto judicial
El juez no ha emitido ninguna sentencia que avale el decreto municipal. El Auto se limita a rechazar las medidas cautelares solicitadas por razones de plazo (la ley exige dar audiencia a las partes en tres días hábiles, algo imposible a las puertas del 8 de septiembre). No se ha entrado en el fondo del recurso, que sigue en tramitación. - Las afirmaciones del alcalde son falsas
El alcalde Igor Enparan asegura que la resolución “demuestra que el Ayuntamiento ha actuado de forma adecuada” y que el decreto queda “avalado por el juez”. Eso es rotundamente falso. Una vez más, el alcalde falta a la verdad en un intento burdo de manipulación ciudadana. Como dice el refrán, “la mentira tiene las patas muy cortas”. - El verdadero objeto de nuestro recurso
Nuestro recurso no busca anular el decreto, sino corregir los horarios y la asignación de espacios para garantizar una separación real entre los dos desfiles:
– Jaizkibel: salida a las 07:45 desde Gernikako Arbola, debiendo abandonar Harresilanda Kalea a las 08:30 tras descender de Arma Plaza en dirección a Saindua.
– Hondarribiko Alardea: salida inmediatamente después, una vez liberado el espacio. Esta solución respeta derechos, evita interferencias y da cumplimiento a lo establecido por el Tribunal Supremo en 2007. - Responsabilidad frente a manipulación
Mientras el Ayuntamiento ha optado por la imposición, la improvisación y la propaganda política, desde Hondarribiko Alardea hemos actuado con responsabilidad, amparo legal y sentido común. La verdadera falta de respeto a la convivencia está en quienes tergiversan las resoluciones judiciales para tratar de ganar un relato en la opinión pública. - Compromiso con Hondarribia
Reiteramos que nuestro único objetivo es que el Alarde se celebre con seguridad, respeto y dignidad. Defendemos una tradición transmitida de generación en generación que forma parte de nuestra identidad colectiva, y lo hacemos desde el compromiso con la verdad y con la ciudadanía.